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"tu voz
en este no poder salirse las cosas
de mi mirada"
(fragmento de "Presencia" - Alejandra Pizarnik)
* Dibujo por Andrés Casciani
- Lápices, tiza pastel y acrílico sobre papel - 22 x 31 cms (2020)
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"Atahualpa"
por Andrés Casciani
- Xilografía sobre MDF - 50 x 74 cms
.Año de realización: 2020
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Nueva Revista Zero (Mendoza, mayo de 2020)
*incluye "Código R - Films & Reviews" Textos de Eddy Whopper / ilustraciones por Andrés Casciani : "Der Goldene Handschuh" (Fatih Akin - 2019)
Novedades, libros, fotografía, cuentos, cómics, humor, cine, vivir en cuarentena y mucho más.
*para leerla o descargarla gratis desde http://revistazero.com.ar/
#QuedateEnCasa
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"20 años no es nada - La 125" ilustración de Andrés Casciani para la sección de Roly Gimenez sobre los 20 años de Revista Zero y su contexto histórico nacional y provincial (Revista Zero, Mendoza, julio de 2019)
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En 1988 la revista People le hizo una nota especial de Halloween a los iconos del slasher.
“Ellos son la razón de que los contadores de Hollywood duerman bien en la noche y los adolescentes no… por eso, para Halloween, nos pareció macabramente apropiado que Jason, Freddy, Michael y Leather Face, los incomparables príncipes de lo patológico, se reúnan a comparar notas”.
*CIta seleccionada por Pablo Canade
- ilustración digital, 2020
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"Hay tantos tipos de silencio que me atrevería a decir que callar es un idioma".
(Candidman)
*Cita seleccionada por Tumba Fernandeztambasco.
- ilustración digital, 2020
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“Manuel Belgrano pierde su natural calma y anuncia a los presentes, tomando el sable, que si a las 3 de la tarde el Virrey no renuncia lo va arrojar él personalmente por las ventanas de la fortaleza”.
(Tomás Guido, citado por Felipe Pigna)
"Angustia Querido Rey"
- Ilustración digital por Andrés Casciani (25/5/2020)
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"El ojo blindado que me has regalado me mira mal".
(Luca Prodan)
* Retrato por Andrés Casciani
- Lápices, collage y acrílico sobre papel - 21 x 30 cms cada página (2020)
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"Plaza de Godoy Cruz"(12/4/19) por Andrés Casciani
- Acrílico y tiza pastel sobre papel / 22 x 29 cms cada carilla.
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“- Yo siempre me he considerado una persona muy aburrida -dijo-. Desde muy pequeño siempre fui un niño que jamás se dejaba llevar. Era como si siempre estuviera metido en una especie de marco, vivía siempre procurando no salirme de él. Ante mí había algo parecido a una línea que me indicaba el camino. Era como una autopista bien señalizada. Para dirigirse a tal dirección, póngase en el carril de la derecha. Más adelante encontrará una curva. Está prohibido adelantar, etcétera. Si seguía las indicaciones, todo iría bien. Todo. Yo seguía la línea y todos me alababan. Todos me admiraban. Cuando era pequeño, creía que todo el mundo funcionaba igual que yo. Pero un buen día me di cuenta de que no era así”.
(Haruki Murakami – “El folclore de nuestra generación: prehistoria del estadio avanzado del capitalismo”)
- ilustración digital, 2020
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"Cielo, estoy en el cielo
y mi corazón late tan fuerte que apenas puedo hablar
y parezco encontrar la felicidad que busco
cuando bailamos mejilla con mejilla".
(Irving Berlin)
- ilustración digital, 2020
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"Como el mundo es redondo, se aconseja
no situarse a la izquierda de la izquierda,
pues, por esa pendiente, el distraído
suele quedar de pronto a la derecha...
Hay que ser consecuente con la furia!
Escoger entre el viento o la veleta".
(Armando Tejada Gómez)
"La Veleta O el Viento"
por Andrés Casciani
- Acrílico sobre lienzo (50 x 70 cms) y xilografía sobre MDF (33 x 41 cms)
. Año de realización 2020
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Tacos de grabado
- Xilografías sobre MDF
.Año de realización: 2002-2004
"Alberto O"
- Xilografía sobre MDF - 59 x 64 cms
.Año de realización: 2003
"Ico"
- Punta seca - 50 x 70 cms
.Año de realización: 2004
"Adán y Eva"
- Xilografía sobre MDF - 50 x 70 cms
.Año de realización: 2004
"Amanecer"
- Taco perdido - 50 x 70 cms
.Año de realización: 2003
"Anafilaxia"
- Xilografía sobre MDF - 50 x 70 cms
.Año de realización: 2002
"Ensayo"
- Plasticografía- 21 x 20 cms
.Año de realización: 2002
"Jardín de infantes"
- Xilografía sobre MDF - 50 x 70 cms
.Año de realización: 2006
"Fútbol"
- Xilografía sobre MDF - 29 x 42 cms
.Año de realización: 2003
"Siesta"
- Taco perdido - 50 x 70 cms
.Año de realización: 2006
"Nena Madre"
- Xilografía sobre MDF - 50 x 70 cms
.Año de realización: 2003
"Retrato"
- Plasticografía - 21 x 29 cms
.Año de realización: 2001
"Gata"
- Taco perdido - 1 x 0,80 mts
.Año de realización: 2008
"La bocina"
- Taco perdido - 1 x 0,80 mts
.Año de realización: 2008
"Pajaritos en la cabeza"
- Taco perdido - 1 x 0,80 mts
.Año de realización: 2008
"Fido"
- Xilografía sobre MDF - 50 x 70 cms
.Año de realización: 2002
"Fido"
- Xilografía sobre MDF (taco) - 50 x 70 cms
.Año de realización: 2002
"Una idea"
- Xilografía sobre MDF - 50 x 70 cms
.Año de realización: 2006
"La Veleta O el Viento"
- Xilografía sobre MDF (taco) - 33 x 41 cms
.Año de realización: 2020
"La Veleta O el Viento"
- Xilografía sobre MDF (taco y estampa) - 33 x 41 cms
.Año de realización: 2020
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“En la cocina, el rastro de la imagen que algo desconocido había impreso en el fondo de sus pupilas contenía el aliento, inmóvil. Cuando estaba con aquella mujer, el percibía a veces la presencia de esa imagen. La imagen que había dejado atrás algo que se había perdido en algún lugar. Algo que él no recordaba".
(Haruki Murakami – “Avion… o cómo hablaba él al sol…”)
- ilustración digital, 2020
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"Lo que queda de la manzana" por Andrés Casciani (2020)
- Acrílico sobre papel / 22 x 29 cms cada carilla.
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“Mi habitación seguía tal como yo la había dejado. En las estanterías se alineaban los libros que yo había leído, allí estaba la cama donde yo había dormido y el pupitre que había usado, los viejos discos que había escuchado. En aquella habitación todo estaba reseco, perdidos el color y el aroma que habían poseído en el pasado. Sólo el tiempo permanecía inalterado, de una manera casi prodigiosa”.
(Haruki Murakami – “Sauce Ciego, Mujer Dormida”)
- ilustración digital, 2020
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"La vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no tiene ningún significado".
(William Shakespeare)
- ilustración digital, 2020
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"Noche y día
la tierra da
y lo que da recoge.
Es al crecer que uno se aleja
y ya bien, bien alto,
se inclina y quiebra:
es al final que se regresa".
(Hugo Mujica - 21/3/20))
- ilustración digital, 2020
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"... es posible ver sin ser visto pero no es posible tocar sin al mismo tiempo ser tocado. Uno nunca sale intacto de ningún contacto".
(Denis Hollier -"The Politics of prose: Essay on Sartre")
* Cita seleccionada por Jorge Messineo
- ilustración digital, 2020 - reversión de "La Creaciòn de Adán" (Miguel Ángel, 1511 aprox)
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"La mayor virtud de un buen marinero es una saludable incertidumbre".
(Joseph Conrad - "El corazón de las tinieblas")
*Cita seleccionada por Jorge Messineo
- ilustración digital, 2020
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Nueva Revista Zero (Mendoza, abril de 2020)
*incluye "Código R - Films & Reviews" Textos de Eddy Whopper / ilustraciones de Andrés Casciani - 1er entrega: "Nosferatu, eine Symphonie des Grauens" (F.W. Murnau - 1922)
*para leerla o descargarla gratis desde http://revistazero.com.ar/
Todo sobre los En-Vivo, Barbi Recanati, Foco, Noconocidos, discos, libros, fotografía, cuentos, cómics, humor, cine de antes y de ahora, un listado enorme de películas y series para ver en cuarentena y mucho más.
#QuedateEnCasa
No te la pierdas!
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Daniel Rabinovich- ¿Cómo está?
Marcos Mundstock- Bien, me alegra que esté aquí así podemos compartir esta breve disertación. Y esto deja de ser un monólogo para convertirse en un… Biólogo. Estábamos hablando del merengue…
Buen Viaje Maestro
- ilustración digital, 2020
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"Otoño. Que sea otoño.
Que sea otoño y que llueva. Mucho. Que haya leños ardiendo en un brasero. Y un gato. Que haya un gato y que sea negro y que mire de amarillo y que se enrosque y que nos enseñe un poco a vivir. Pero por sobre todas las cosas que sea otoño. Que le falte un vidrio a la ventana. Que entren por ese hueco la lluvia y el frío. Que tengas ganas de besarme. Muchas ganas. Que una mujer te espere en otra parte. Que sea otra vez otoño. Otoño y que llueva. Y que no vayas. Que te quedes conmigo. Que sea otoño otra vez y que te quedes".
(José Sbarra)
* Cita seleccionada por Jorge Messineo
- ilustración digital, 2020
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"Lo dado"
Por Hugo Seleme
*Ilustración digital: Andrés Casciani (2020)
Habitamos una cultura que ha entronizado el control personal sobre el propio destino. Todo es visto como fruto de una decisión individual que uno mismo es libre de adoptar y de la que, por tanto, es responsable. Podemos decidir a qué hora exacta despertarnos, sin depender de la luz del sol, del sonido de los pájaros, o del ruido que nos haga el estómago. Hemos domesticado el día partiéndolo en horas para comer, dormir, trabajar, amar. Hemos amansado la noche, alguna vez tenebrosa, pintándola de luces. Podemos decidir qué estudiar, con quien casarnos, qué religión profesar, qué orientación sexual adoptar. Podemos decidir nuestra apariencia física, realizarnos implantes, tomar dietas, practicarnos cirugías. El mensaje de nuestro entorno cultural es que todo está en nuestras manos y que nuestro destino sólo depende de nosotros.
Este discurso hegemónico ha sido roto por la enfermedad. Un virus, que no está bajo el control de nadie, nos ha obligado a escondernos en nuestras casas para no morir. De repente toda nuestra sensación de autosuficiencia se ha desplomado y un elemento destructivo de la matriz cultural que enaltece el control sobre la propia vida se ha hecho presente. Se nos ha hecho patente que algo tan básico como vivir o morir no depende sólo de las decisiones que tomamos o de las acciones que realizamos, sino también de lo que nos viene dado. El carácter contingente y aleatorio de la propagación del virus nos ha despertado del sueño inducido por nuestra cultura según el cual todo está bajo nuestro control personal.
Lo incontrolado, lo aleatorio, nos aterra tanto que en un intento heroico de domesticar la pandemia hemos salido a buscarle algún sentido. La hemos vuelto un “enemigo” como si se tratase de un general con ejércitos y soldados al que debemos enfrentar. La hemos revestido de todo lo que le otorga significado a nuestras vidas, en un último esfuerzo por apaciguar su carácter disruptivo. Los filósofos la han visto como una ocasión para mostrar su erudición. Los músicos, como motivo de inspiración. Los políticos, como herramienta de poder. Los religiosos, como fruto de la actuación del mal. Nos aterra reconocer que simplemente es una enfermedad, que nos fue dada, que no tiene ningún sentido, que no fue puesta allí para que nosotros aprendiésemos o hiciésemos algo con ella. Nos aterra reconocer la fragilidad de nuestra vida y lo poco que controlamos de ella, ahora amenazada por un organismo insignificante.
Nos resistimos a ver que la enfermedad nos ha caído encima sin ningún motivo ni sentido, sin nada que hayamos hecho para merecerla, porque hacerlo nos obligaría a ver, como contrapartida, todos los beneficios que nos han sido dados sin que hiciésemos nada para recibirlos: la salud, la inteligencia, la buena apariencia física, la fuerza corporal, la fuerza de voluntad. Si viésemos el carácter dado de la enfermedad que hoy nos aterra, veríamos también el carácter dado de la infinidad de cosas que nos han beneficiado. Advertiríamos cuántas circunstancias que no han estado bajo nuestro control, ni el de nadie, han configurado nuestras vidas. Dejaríamos de vernos como el centro de nuestro mundo controlado por decisiones propias.
Pero lo que ha puesto en crisis nuestra idea de autosuficiencia personal no ha sido sólo el carácter aleatorio y sin sentido de la enfermedad, sino también su carácter epidémico. Como el sueño del control siempre se sueña solo, nuestra primera reacción frente a la enfermedad ha sido acaparar alcohol, barbijos, jabón y todo lo que fuese necesario para protegernos. El tener estos elementos nos ha devuelto, por poco tiempo, la sensación de dominio individual. La pandemia nos ha despertado y hemos visto que aunque soñábamos estar solos dormíamos acompañados. Hemos advertido que por más que yo me lave con jabón, alcohol, y use barbijo, si el que tengo al lado no lo hace, la enfermedad caerá también sobre mi. No por lo que haya decidido yo, sino por lo que decidió él. Hemos comprendido que nuestras vidas dependen de decisiones de otros sobre las que no tenemos control y que también nos vienen dadas.
Así, lo dado por la naturaleza y por los demás se nos ha presentado con la brutalidad de la enfermedad. El himno que algunos entonan todos los días cuya primera estrofa los tiene a ellos como protagonistas - “¡A mi nadie me dió nada!” – ha comenzado a sonar desafinado y absurdo. Lo que era evidente se nos ha vuelto visible: nuestras vidas dependen de infinitas circunstancias que no hicimos nada para merecer o recibir. La naturaleza nos dio nuestra biología, nuestra salud, nuestra inteligencia. Los otros nos dieron la oportunidad de transitar rutas que no construimos, educarnos en universidades y escuelas que no fundamos, atendernos en hospitales que no diseñamos.
La pandemia nos ha hecho visible que nuestra pequeña embarcación, construida de decisiones personales bajo nuestro control, navega en un enorme mar de circunstancias – naturales y sociales – que nos han sido dadas. Por años hemos estado obsesionados mirando los contornos de nuestro barco hasta volver omnipresente lo minúsculo, y ahora estamos asustados contemplando la verdadera inmensidad del mar. No somos los dueños de un destino que hemos forjado sólo con nuestro esfuerzo – como dice la letanía prepotente del que se repite -“Yo me tengo que levantar a trabajar todos los días porque lo que tengo lo gané con mi esfuerzo” – ; somos, en cambio, deudores del azar y del esfuerzo de los demás.
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"El trabajo nunca da resultados. El esfuerzo nunca llega a ninguna parte. Sólo la abstención es noble y elevada, porque ella es la que reconoce que la realización es siempre inferior, y que la obra hecha es siempre la sombra grotesca de la obra soñada".
(Fernando Pessoa - "El libro del desasosiego")
* Cita seleccionada por Jorge Messineo
- ilustración digital, 2020
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"Pandemia Neoliberal"
Por Lucrecia Arremolina
*Ilustración digital: Andrés Casciani
Esta pandemia ha desnudado como nunca los nefastos valores que nuclean a este nuevo liberalismo capitalista y su filosofía. Esa cuya concepción antropológica es la de un Hombre concebido como “egoísta por naturaleza” (algo absolutamente discutible hoy por la psicología y la sociología) cuyo único sentido existencial de su ciclo biológico, sería el de acumular de manera voraz e irracional la mayor cantidad de bienes posibles antes de morir, aún a costa del sufrimiento ajeno.
La Economía no es solo "capitalismo", aunque nos hayan hecho creer eso. Es aquella actividad en donde los seres humanos producen y consumen, para gozar de este paso por el mundo. Decenas de tribus y otras sociedades en la historia nos dirían que entender otra cosa, sería estar verdaderamente locos.
De hecho, por tres siglos, el hecho de producir y consumir ha quedado ideológicamente atado a la idea de que el único sentido que poseen esas dos actividades, es hacerse más, más y más ricos. Un niño con la mente virgen no entendería cuál es la relación necesaria entre ambas cosas; porque el hecho de producir y consumir también podría tener sentidos muy diferentes.
Porque la finalidad de nuestras vidas no tiene por qué ser una carrera alocada en función de acumular la mayor posible cantidad de cosas, incluso de manera patológica e irracional. De hecho, la Economía podría ser aquella actividad en donde en lugar de ser un fin en sí misma, es un medio para acumular momentos hermosos, gozar de la naturaleza, crear cosas nuevas de manera libre y voluntaria, o darle felicidad a los demás; en síntesis, de pasar por este Mundo de una manera más conectada con nosotros, con los demás y todo lo que nos rodea.
Pero para eso tiene que existir un cambio cultural que vaya construyendo una nueva concepción de Mundo, de Hombre y del Sentido de la vida, en donde podamos repartir mejor la riqueza entre todos. Es por eso que hay que inventar OTRA Economía: una muchísimo más HUMANA, basada en el amor. Una que nos pueda hacer resignificar que los demás también pueden ser una extensión de nuestra familia, en lugar de ser vivenciados como potenciales enemigos a derrotar, que es lo que naturalizó el capitalismo. Suena utópico. Tan utópico como cuando los esclavos pensaban en un mundo en donde en lugar de ser matados a latigazos y morir a los 25 años, gozaran de libertad, derechos, y un salario mínimo.
La pandemia ha dejado desnuda la miseria atroz, inhumana e inconcebible de este capitalismo neoliberal tardío. Y eso ha tenido lugar desde el momento en el que la poderosa Economía globalizada se ha independizado de la Humanidad para adquirir vida propia, al punto de que hoy sus sicarios nos dicen sin ningún pudor, mirándonos fijo desde la pantalla, que hay que levantar ya mismo la cuarentena, porque lo "racional" es sacrificar unas cuantas miles de vidas en función de poner a salvo "La Economía", que es una forma encriptada de decir "Nuestras más ricas empresas".
Esta "Economía" de la ambición y la rapiña, se desconectó de la humanidad, volviéndose contra ella. Se ha convertido en un Frankestein monstruoso que no puede detener su voracidad de lucro ni aun cuando está viendo que los humanos caen de a miles muertos como moscas. Ahí va, atropellándose todo como un elefante en un bazar, que en lugar de tazas y platos, va destrozando vidas.
Es increíble, además, observar cómo ha quedado expuesta la doble moral de la derecha Empresarial, esa que eternamente ha combatido a muerte la intervención social del Estado y las políticas de subsidios. Porque cuando son ellos los que pueden quedar en la calle (y no los trabajadores) salen a los gritos a pedirle desesperadamente auxilio al Estado, para que INTERVENGA EN LA ECONOMÍA y los salve con POLÍTICAS DE SUBSIDIOS. Es decir, le piden que haga con los ricos aquello que cuando se hace con los pobres, ellos denominan despectivamente "Populismo".
En ese mismo acto, ese poderoso sector se encarga de dejar en ridículo a los dos pilares fundamentales de la explicación de su riqueza. En primer lugar, al concepto de MERITOCRACIA. Porque al pedir ayuda al Estado (o sea, a NOSOTROS) dinamitan por el aire su eterno "Yo me hice solo, sin la ayuda de nadie". En segundo lugar, demuestran la falacia histórica con la que siempre justificaron los salarios de miseria: la de que son ellos los que corren el RIESGO, arriesgando su CAPITAL. Por dios. Como si los trabajadores no murieran cada día como moscas por el mundo tragados por sus máquinas, y como si tras cada debacle económica, no fueran salvadas por el Estado, es decir, en parte también por sus propios trabajadores precarizados.
Una guerra ideológica y cultural es la semilla que dejará esta pandemia. Nada será igual. Todos han jugado sus cartas. Los políticos que quieren sacrificar vidas para que el capitalismo siga su marcha, y los que han priorizado que los humanos puedan marchar vivos, aún sacrificando el principio del afán de lucro. Dos filosofías en pugna. Dos maneras radicalmente diferentes de concebir nuestra existencia, la de los otros, y la del mundo que nos rodea.
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