Monday, July 25, 2016

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 25/7


Julio 25

Receta para difundir la peste

En el siglo catorce, los fanáticos custodios de la fe católica declararon la guerra contra los gatos en las ciudades europeas.
Los gatos, animales diabólicos, instrumentos de Satán, fueron crucificados, empalados, desollados vivos o arrojados a las llamas.
Entonces las ratas, liberadas de sus peores enemigos, se hicieron dueñas de las ciudades. Y la peste negra, por las ratas trasmitida, mató a treinta millones de europeos.

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.

"El Mafalda Guerra" y "Araca-Aires Urbanos"




Este sábado 30 de agosto de 2016 a las 22 45 hs compartirán escenario en Los Dos Amigos (Santa Fe, esquina Ituzaingó, Mendoza) los conjuntos "El Mafalda Guerra" y "Araca-Aires Urbanos", imperdible noche de Tango con un enfoque contemporaneo.

* flyer ilustrado por Andrés Casciani

los esperamos!

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 24/7


Julio 24

Malditos sean los pecadores

En el idioma arameo, que hablaban Jesús y sus apóstoles, una misma palabra significaba deuda y significaba pecado.
Dos milenios después, las deudas de los pobres son los pecados que merecen los peores castigos. La propiedad privada castiga a los privados de propiedad.

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.

Saturday, July 23, 2016

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 23/7


Julio 23

Gemelos

En 1944, en el paraíso turístico de Bretton Woods, se confirmó que estaban en gestación los hermanos gemelos que la humanidad necesitaba.
Uno iba a llamarse Fondo Monetario Internacional y el otro, Banco Mundial.
Como Rómulo y Remo, los gemelos fueron amamantados por la loba, y en la ciudad de Washington, cerquita de la Casa Blanca, encontraron residencia.
Desde entonces, los dos gobiernan a los gobiernos del mundo. En países donde han sido votados por nadie, los gemelos imponen el deber de obediencia como fatalidad del destino: vigilan, amenazan, castigan, toman examen:

—¿Te has portado bien ? ¿Has hecho los deberes?

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.

Friday, July 22, 2016

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 22/7


Julio 22

La otra luna

Los astronautas no fueron los primeros en llegar.
Mil ochocientos años antes, Luciano de Samosata había visitado la luna.
Nadie lo vio, nadie lo creyó; pero en lengua griega, él lo escribió.
Allá por el año 150, Luciano y sus marineros se echaron a navegar desde las columnas de Hércules, que estaban donde ahora está el estrecho de Gibraltar, y una tormenta atrapó la nave y los subió al cielo y los arrojó a la luna.
En la luna, nadie moría. Los viejos muy viejos se disolvían en el aire. Los luneros comían humo y transpiraban leche. Los ricos vestían ropas de cristal; los pobres, ropa ninguna. Los ricos tenían muchos ojos y los pobres, uno o ninguno.
Los luneros veían, en un espejo, todo lo que los terrestres hacían. Mientras duró la visita, Luciano y sus marineros recibieron, día tras día, las noticias de Atenas.

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 21/7


Julio 21

El otro astronauta

En este día de 1969, los diarios del mundo entero dedicaron su primera página a la foto del siglo: los astronautas habían caminado por la luna, a paso de oso, y habían marcado en ella las primeras huellas humanas.
Pero el principal protagonista de la hazaña no recibió la felicitación que merecía. Werner von Braun había inventado y lanzado esa nave espacial.
Antes de emprender la conquista del espacio por cuenta de los Estados Unidos, Von Braun había llevado adelante la conquista de Europa por cuenta de Alemania.
Este ingeniero, oficial de las SS, era el científico preferido de Hitler.
Pero al día siguiente del fin de la guerra, supo pegar un prodigioso salto y cayó parado en la otra orilla de la mar.
Instantáneamente se convirtió en patriota de su patria nueva, se hizo devoto de una secta evangélica de Texas, y puso manos a la obra en el laboratorio espacial.

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.

Wednesday, July 20, 2016

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 20/7




Julio 20

La intrusa

En 1951, una foto publicada en la revista Life causó revuelo en los círculos ilustrados de Nueva York.
Por primera vez aparecían, reunidos, los más selectos pintores de la vanguardia artística de la ciudad: Mark Rothko, Jackson Pollock, Willem de Kooning y otros once maestros del expresionismo abstracto.
Todos hombres, pero en la fila de atrás aparecía en la foto una mujer, desconocida, de abrigo negro, sombrerito y bolso al brazo.
Los fotografiados no ocultaron su disgusto ante esa presencia ridícula. Alguno intentó, en vano, disculpar a la infiltrada, y la elogió diciendo: —Ella pinta como un hombre. Se llamaba Hedda Sterne.

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.

Los hijos de los días - Galeano ilustrado por Casciani 19/7




Julio 19

El primer turista de las playas cariocas

El príncipe Joáo, portugués, hijo de la reina María, visitó la playa del puerto de Río de Janeiro, por consejo médico, en 1810.
El monarca se zambulló calzado y metido en un barril. Tenía pánico de los cangrejos y de las olas.
Su audaz ejemplo no fue imitado. Las playas de Río eran basureros inmundos, donde los esclavos vaciaban, en las noches, los desperdicios de sus amos.
Después, cuando nacía el siglo veinte, las aguas pudieron ofrecer baños de mar bastante mejores, pero eso sí: las damas y los caballeros estaban bien separados, como las reglas del pudor mandaban.
Había que vestirse para estar en la playa. En las costas que ahora son una geografía de la desnudez, ellos entraban al agua cubiertos hasta debajo de las rodillas, y ellas escondían sus pálidos cuerpos de la cabeza a los pies, por el peligro de que el sol las convirtiera en mulatas.

>> Fragmento contenido en el libro "LOS HIJOS DE LOS DIAS", de Eduardo Galeano, Siglo XXI, 2012.
>> Ilustración digital | Andrés Casciani.